El aporte de Fundación Crecer a la formalización del comercio en Chile

Desde su creación, la Fundación ha prestado más de $537 millones en créditos, ayudando a una serie de familias chilenas.

Mayo / 2019

Desde su creación, la Fundación ha prestado más de $537 millones en créditos, ayudando a una serie de familias chilenas.

Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indicó que las tasas de empleo informal en América Latina son las más altas a nivel mundial, alcanzando un 40,5% en Chile. Esto trae consecuencias negativas como la merma de los beneficios sociales, deterioro de la ciudad y la calidad de los servicios –entre otras–, haciendo urgente la regularización de los comerciantes locales.

Recientemente tuvo lugar el seminario “Juguemos limpio” de la Cámara Nacional de Comercio (CNC) a raíz de la campaña que busca regularizar el comercio informal en el país. En la ocasión, la historia de Ulises Merced, emprendedor formal que levantó su negocio gracias a su esfuerzo y el apoyo de Fundación Crecer, fue destacada como ejemplo de éxito por autoridades como Manuel Melero, presidente de la CNC y Felipe Larraín, ministro de Economía.

La Fundación Crecer nació en 2002 con la misión de ayudar a personas que viven en situación de pobreza en comunas con alta vulnerabilidad social, a superar por sí mismas esta condición mediante el emprendimiento y la creación de trabajo por cuenta propia.

Durante el seminario, la Fundación reforzó su alianza con la CNC en favor de la regularización y apoyo a los comerciantes que hoy emprenden de manera informal en Chile.

Un aumento en los beneficios sociales, mayor seguridad para los ciudadanos y los comerciantes establecidos, además de mejoras en los derechos de los trabajadores y la calidad de los servicios son algunas de las consecuencias positivas que trae consigo la formalización del comercio ilegal, algo que muchos emprendedores persiguen día a día en Chile. Tras una larga historia de esfuerzo y abandono durante su infancia, Ulises Merced logró su cometido a los 55 años: crear su propio negocio, el food truck “El divino bocado”, ubicado actualmente en Avenida El Salto, frente a Espacio Riesco.

Así, fue mencionado como un ejemplo inspirador durante el seminario “Juguemos limpio”, realizado por la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC), a raíz de la campaña con el mismo nombre que busca relevar la importancia de la formalización del comercio local. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) este es un tema crucial a nivel latinoamericano, ya que su último informe indicó que más del 53% de la población ocupada en la región permanece en el empleo informal, alcanzando un 40,5% en Chile.

Realizar un trabajo sin contrato y sin un empleador que cumpla con sus respectivas obligaciones –por ejemplo, el pago de cotizaciones– son solo algunas de las desventajas de trabajar en la informalidad. “Todos los chilenos tenemos que ver cómo incorporamos a estas personas a la actividad formal, como es el ejemplo que nos da Ulises: que se puede si se quiere, y surgen las ayudas”, dijo Manuel Melero, presidente de la CNC.

Ulises se insertó en el camino del emprendimiento hace casi 20 años atrás, cuando quebró el local donde se desempeñaba como panadero desde aproximadamente una década. En ese entonces, decidió apoyar a su esposa e hijas en las ventas de su carro de comida, un trabajo que evolucionó en el food truck de hoy gracias a su esfuerzo y a la Fundación Crecer.

Apoyo para crecer

La Fundación Crecer nació en 2002 con la misión de ayudar a personas que viven en situación de pobreza en comunas con alta vulnerabilidad social –sin acceso a financiamiento formal ni a programas de inclusión financiera–, a superar por sí mismas esta condición mediante el emprendimiento y la creación de trabajo por cuenta propia.

A través de sus capacitaciones en administración y coaching de habilidades blandas, acompañamiento del desarrollo de sus beneficiarios y la mantención de programas de colaboración con otras instituciones para apoyar el emprendimiento chileno –en temas legales, de salud y educación financiera–, Fundación Crecer se transformó en el aliado que Ulises necesitaba para emprender de manera segura su negocio.

“Salíamos en la mañana sin saber si íbamos a poder trabajar o no, con esa incertidumbre siempre, hasta que llegó una mano que nos ayudó sin saber, confiando en nosotros: la Fundación Crecer”, dijo Ulises durante el seminario, agregando que la entidad les concedió un préstamo de $5.000.000 para dar el gran salto en su emprendimiento. “Queríamos crecer más porque con ese carro no dábamos abasto, y llegar a otro tipo de público. Y con eso, más nuestros ahorros, nos compramos un food truck. Hoy pago impuestos, tengo máquina y ha llegado otro tipo de público”.

La familia de Ulises es solo una de las más de mil que han sido beneficiadas por los programas de Fundación Crecer y los microcréditos que entrega la entidad, que pueden ser individuales a grupos de 15 a 20 personas por hasta $500.000, en modalidades de Bancos comunitarios. Además, cuenta con préstamos individuales de hasta $5.000.000, en ciclos de 24 meses para la compra de equipamiento en activos fijos.

Desde su creación, la Fundación ha prestado más de $537 millones en créditos, ayudando a una serie de familias chilenas que, en su gran mayoría, cuentan con ingresos per cápita por debajo de la línea de la pobreza.

Convenio con la Cámara Nacional de Comercio

Durante el encuentro, la Fundación reforzó su convenio de colaboración con la CNC a raíz de su campaña “Juguemos limpio”, que fue protagonizada, en parte, por Ulises y su familia. “Esta alianza viene en conversación desde hace mucho tiempo”, cuenta Cecilia Stehr, directora de Fundación Crecer. “En ese marco, lo que ellos nos solicitaron fue la posibilidad de que nosotros, entre nuestros emprendedores y programas, gestionemos la promoción de las ventajas y desventajas de formalizarse, e informar sobre los distintos rangos de formalización”.

Este acuerdo además permitiría a la Fundación Crecer llegar a todas las empresas que forman parte de la CNC, “para acceder a sus programas de Responsabilidad Social Empresarial y, por tanto, a los recursos que la misma fundación necesita para seguir operando y cumpliendo con su misión”, explica Stehr.  “Además, por otro lado, acceder a voluntariado corporativo que nos permita gestionar cursos, talleres y capacitaciones en relación a las ventajas y desventajas de formalizarse, y a su vez, mentorías que permitan acompañar a esos emprendedores que necesiten ayuda, soporte y gestión de sus opciones de formalización.

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